Cifrado para proteger la privacidad (I)

El cifrado puede ser una de esas herramientas que podemos utilizar para proteger nuestra privacidad sobre todo en entornos tecnológicos. Ya vimos que la privacidad va de tener control sobre lo que queremos compartir o mostrar de nosotros y también de proteger lo que ya han compartido otros con nosotros.

Vamos allá. Primero, ¿qué entendemos por cifrado?, ¿qué es cifrar? Cifrar, en general, es aplicar una o más transformaciones a un mensaje o contenido con la finalidad de que sea solo inteligible para el destinatario del mensaje o contenido. Ojo, que el destinatario puede ser también el emisor que ha cifrado, por ejemplo: ciframos el contenido de un archivo de nuestro ordenador porque no queremos que lo pueda leer nadie excepto nosotros.

Evidentemente requiere la operación inversa para que el destinatario pueda acceder al mensaje o contenido, será la operación de descifrado, que también en general, es aplicar una o más transformaciones a un mensaje o contenido previamente cifrados para obtener el original.

Se puede decir que la historia del cifrado viene de largo: ahí tenemos el cifrado César en el que la transformación consiste en desplazar las letras del mensaje, evidentemente el descifrado consiste en deshacer el desplazamiento anterior, por ejemplo, si el mensaje es “HOLA” con un desplazamiento de una letra quedaría “IPMB”. Evidentemente el que quiera descifrar tiene que saber que el desplazamiento es de una letra y revertir la transformación.

La información que se intercambia para saber como descifrar, por ejemplo el desplazamiento anterior lo llamaré muy muy simplificadamente, clave. Podríamos pensar como analogía en la puerta de nuestra casa y su cerradura: la llave sería la clave (las palabras llave y clave tienen el mismo origen del latín clavus) con la que cerramos la puerta y protegemos el contenido, “lo ciframos”.

Para abrir la puerta, “descifrar”, necesitamos la misma llave o una igual. Si quisiéramos que un amigo regara nuestras plantas, le tendríamos que hacer llegar una copia de la llave o clave.

Los cifrados en los que la clave de cifrado y la descifrado coinciden, se incluyen en los llamados cifrados de clave simétrica, e introducen un elemento de riesgo en el momento de transmisión de clave: si es interceptada, el que obtenga la clave podrá descifrar y también cifrar, igual que si consiguen hacer una copia de tu llave, podrán abrir y cerrar tu puerta.

Un ejemplo de uso en el campo tecnológico puede ser el cifrado de un archivo zip, los archivos zips se pueden crear con una contraseña, evidentemente el que quiera descomprimirlo necesita saber esa contraseña o clave. Si alguien no autorizado obtiene la clave, puede descomprimir el zip y observar el contenido e incluso puede modificarlo para volver a cifrarlo y volver a transmitirlo.

Podemos deducir que la operación con mas riesgo es la transferencia de la llave o comunicación de la clave.

Existe otro tipo de cifrado que minimiza ese riesgo, pero eso ya para la siguiente.